Daños al Honor

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Daño a la vida de relaciones. Daño a la vida social

El autor Edgardo Lopez Herrera dice:


“El daño a la vida de relación llamado por los franceses préjudice d’agrément y por los anglosajones loss of enyoyment or amenities of life, es aquel daño que padece una persona cuando ya no puede hacer ciertas actividades que le causaban satisfacción como ser practicar un deporte (cita CSJN 2/2/95 Toscano c/ Pcia. Bs. As. LL 1995-D,89), tener un hobby o pasatiempo, leer o bailar, o simplemente no tener acceso a más elementales placeres mundanos, como ser el poder trasladarse con sus propios medios y sin ayuda de nadie” (ndr: y sin dolor agregamos). Y sigue la autor: “Zavala de González ha definido el daño a la vida de relación como ‘la imposibilidad o dificultad del sujeto disminuido en su integridad de reinsertarse en las relaciones sociales o de mantenerlas en un nivel normal’. Nuestra jurisprudencia la ha conceptualizado como el que refiere a un conjunto de actos de desenvolvimiento productivo del sujeto, incluidos los actos cotidianos del sujeto que generan bienestar o proporcionan servicios a sí mismo y a la familia... como conducir, transitar... que constituyen daño indemnizable, independientemente del deterioro de la capacidad de ganancia”.


Debe apreciarse, además de la incapacidad que según una tabla técnica pueda asignar un perito, la perdida que significa el daño físico que tiene BASUALDO para el resto de las áreas de su vida.


En este sentido se expresa nuestra CSJN:


“…El Tribunal también ha expresado en diversos pronunciamientos vinculados, al igual que los citados anteriormente, con infortunios laborales en el contexto indemnizatorio del Código Civil, que la incapacidad del trabajador, por un lado, suele producir a éste "un serio perjuicio en su vida de relación, lo que repercute en sus relaciones sociales, deportivas, artísticas, etc.", y que, por el otro, "debe ser objeto de reparación, al margen de lo que pueda corresponder por el menoscabo de [la] actividad productiva y por el daño moral, pues la integridad física en sí misma tiene un valor indemnizable" (Fallos: 308:1109, 1115 y 1116). De ahí, que "los porcentajes de incapacidad estimados por los peritos médicos -aunque elementos importantes que se deben considerar- no conforman pautas estrictas que el juzgador deba seguir inevitablemente toda vez que no sólo cabe justipreciar el aspecto laboral sino también las consecuencias que afecten a la víctima, tanto desde el punto de vista individual como desde el social, lo que le confiere un marco de valoración más amplio" (Fallos: 310:1826, 1828/1829). Tampoco ha dejado de destacar que en el ámbito del trabajo, incluso corresponde indemnizar la pérdida de "chance", cuando el accidente ha privado a la víctima de la posibilidad futura de ascender en su carrera (Fallos: 308:1109, 1117).” - A. n° 436, L. XL. – “Arostegui Pablo Martín c/Omega Aseguradora de Riesgos del Trabajo SA y Pametaal Peluso y Compañía” – CSJN – 08/04/2008 - elDial.com - AA4697.


Por el rubro se demanda la suma de PESOS DOS MILLONES QUINIENTOS MIL ($ 2.500.000,00), que resulta moderado atendiendo a la entidad de la pérdida de integridad del actor.


Para valuar el rubro nos guiamos por la Jurisprudencia de la CSJN en el caso “CSJN S. 36. XXXI Sitjá y Balbastro, Juan Ramón c/ La Rioja, Provincia de y otro s/ daños y perjuicios - 27-05-2003 Fallos: T. 326 P. 1673. Se trataba el caso de incapacidad física del 40%; la CSJN fijó como indemnización $ 250.000 para indemnizar la pérdida de integridad o el daño biológico o a la vida de relación, o el daño a la vida social, cultural, deportiva y doméstica del damnificado.


El valor entonces fijado por la CSJN in re Sitja Bablastro repotenciado desde la fecha del hecho a hoy al menos se cuadruplica atendiendo a la devaluación sufrida por nuestra moneda. Y razonamos: si para indemnizar un 40% de pérdida de integridad se fijo un valor de $ 1.000.000 para una persona que tiene el 100% de esa pérdida corresponde el valor de $ 2.500.000.